Una y otra vez se seguirá levantando. El D10S pecador, el D10S que se equivoca, el D10S que llora. Sus gestos humanos son los que hacen que nos represente. Sus gestos divinos son los que hacen que lo admiremos.
Una vez más Maradona se levanta de la patada más dura, más fuerte incluso que la de Judas Goikoetxea. Volvió hacia los ignotos Emiratos Árabes para cumplir con su deber, comandar un equipo de fútbol.
El resultado es anecdótico, pero tal vez nos sirva como metáfora, como explicación o ejemplo de la vida de Maradona. Ir perdiendo y darlo vuelta. Sobre el final, demostrando que siempre se puede revertir algo que parece sentenciado. Pero que importa el resultado si no es más que un frío número matemático, una estadística para los racionalistas que nada entienden de pasiones y amores.
El único resultado que importa es el de las lágrimas, el de los abrazos; que no se dejan ser medidos ni calculados. Que escapan a cualquier intento de explicación racional.
No vamos a decir nada más... ¿será el lenguaje otra de las cárceles del racionalismo? Es probable. Por lo tanto les dejamos las imágenes, que serán solamente imágenes para los que así lo entiendan. Los que puedan superar sus encierros, sean libres de llorar, como lo estamos haciendo nosotros.
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