"No encontraron la complacencia, el beneplácito y la complicidad que suelen tener a veces los que llegan desde muy abajo y que encuentran cómoda, la alianza con los poderosos. No la hallaron en Diego"
Felicidades a todos los que lloramos con Diego el 10/11/01, en su Homenaje, hace ya 10 años.
"El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo, eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué pero la pelota no... LA PELOTA NO SE MANCHA".
Hoy es un día felíz. Porque lo recordamos más que otros días, aunque hay algunos que no se guían por calendarios para demostrar su amor y lo hacen siempre, o cuando le parece. De todas maneras valen por igual. Ya sea porque sí o porque el almanaque nos lo ordena, nunca lo dejaremos de recordar. ¿Escucharon? Nunca. Así como lo hace Messi y la gente de "La Garganta Poderosa".
Por todo lo que hizo, por todo lo que hace. Su magia, sus luchas, sus victorias y sus derrotas. Que son las nuestras. Las palabras, imágenes, sensaciones, lágrimas, el arte y todo eso que este blog intenta recopilar; son la prueba más fehaciente de lo que hizo Maradona, por eso nos emociona, por eso todo el intertexto que genera D10S es tan brillante, tan espectacular, mágico y tan nuestro. Cómo lo es esta obra titulada "Vengan a ver" de Pablo Coll, interpretada por Marcelo "el turco" Sanjurjo y el el gran Alejandro Apo.
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Texto
Vengan a ver a ese morochito que hace verdades la fantasía
de la ilusión.
Pibe indomable, niño infinito, mano del cielo que trepa al
aire a gritar su gol.
Un cebollita en el universo, un hombrecito que anda por ahí
desafiando al sol.
Vengan a verlo es cierto, vengan a verlo él existe. Vengan a
ver que bonita se pone la tarda cuando él la viste.
Viene a pintar mi alma, viene a pintarme la ilusión. Viene a
pintar mi alma, viene a pintarme el corazón.
Mago y paloma, Diego y redonda, hay un romance inseparable
entre ella y él.
Venga a ver como es que sublima un país entero en la alegría
que hay en sus pies.
Delfín herido fuera del agua, pibe que llora desamparado al
atardecer
Es mi alegría su risa, es mi ilusión la que grita, es mi
bronca su rabia, y su llanto mi peor desgracia.
Hay fotos en el alma que no se borran jamás, hay fotos en el
alma que no se pueden borrar.
Pinta, pinta, pinta mi alegría este pintor, Pinta, pinta,
pinta de alegría este pintor.
Yo no se que ángel pardo se asomó por Fiorito, se coló en
los picados donde él anochecía y prendado del ángel, gurrumín de la zurda, se
instaló en el mocoso con brutal brujería. Ya tramaban entre ambos portentosas
hazañas con la número 5 de compinche jugada. Paternal fue la ruta, la escuelita
de barrio, escenario temprano, fogeo y recalada.
Aquel ángel errante, diabla luz en su sangre, lo hizo crack
mixturando travesura con fuego.
De movida, brotaba el sol de su alegría iluminando el verde
que bordaba su juego.
Fue la mano de Dios y el demonio sudaca, desparramando
ingleses y sutiles inventos.
La melena enrulada o el cabello cortito, el misterio era el
mismo, la magia no era cuento.
El sur napolitano fue el sur de su suburbio, por morocho,
por pobre, por sur(do), por desdeñado. Él le ofreció sus goles, su prodigio,
sus ganas; y fue llenando el hueco del ídolo esperado. Humilló al norte con
vital desparpajo.
Con la celeste y blanca se arreó media tribuna.
En el sur y en el norte le hizo un corte de manga a los que
despreciaron su canción de cuna.
Desnudó a los hipócritas mandamases del fútbol.
Lloró como tan solo lloran los que se juegan, y como pasa
siempre con los Cristos de barro, lo colgaron con clavos en la cruz de su
entrega; y no le perdonaron ni su origen, ni su orgullo, ni ese privilegio (que
mantiene) de mover muchedumbres, sin pasarse al bando de los que a todos
humillan para ser uno de ellos (como siempre es costumbre): los burócratas
grises de aceitadas bisagras o el chantun cholulaje de amigotes en rueda o los
caretas impúdicos conocidos de siempre o los escribas que restan por las 30
monedas, toda esa calaña lo sentenció caído como el árbol que abate el hacha la
tormenta, le calculó la leña que de él le serviría y lo hizo noticia a sumar en
su cueta, pero él es bien de abajo por sobre toda duda y sigue en las banderas,
en los cánticos, en los coros, porque la gente intuye que aun entre los
brillos, sigue siendo uno de ellos, es El Diego. Es aquel pibe del barrial de
Fiorito, la tribuna le canta con su voz (Maradooo, Maradoooo)
Relámpago del fútbol del Mundo en un tiempo de grises
picapiedras y sinuosas personas.
Yo lo vi… lo vi desde el piso de una cancha alambrada o en
alto cemento del estadio encumbrado, en la incierta ventana de una caja de
luces o en el osco potrero de algún barrio apartado.
Cuando alzaba la copa de la heroica victoria o gritando la
fiesta de otro gol festejado
Y lo vi con la bronca y el amor propio herido, sin guardarse
el insulto al sentirse insultado.
Es El Diego, es aquel pibe con el ángel adentro que no se
vende al diablo y al ángel no abandona.
Una redonda, el hada, fue su arma y su juguete. Es canto en
las tribunas… su nombre?: Maradona!!!!
Pinta, pinta, pinta mi alegría ese pintor, Pinta, pinta,
pinta de alegría este pintor.
"Vaya, Diego. Juegue como usted sabe y, si puede, tire un caño".
Juan Carlos Montes, director técnico de Argentinos Juniors, a Diego Armando Maradona minutos antes de que ingrese, con la 16, por Rubén Giacobetti y haga su debut en la primera división del fútbol argentino.
Diego, obediente, le tiró un caño a Juan Domingo Cabrera.
Como no podía ser otro, fue Diego quien desnudó las miserias del periodismo. Lo hizo a su modo, como no podía ser de otra forma, rompiendo los supuestos códigos burgueses, desafiando, como diría el Negro Dolina, al "Reservorio Moral y la Fiscalía del Universo".
Aquí revivimos el momento en que se las manda a chupar a todos.
y aquí, cuando personalizó el reclamo en la imagen del nefasto Tonti Passman, el hijo bobo de Havelange(?), inmortalizando el LTA, y recordándole lo que tenía metido adentro.
y al que le quede alguna duda, que haga click allá donde dice Negro Dolina, que se los puede explicar de forma ilustrada, con metáforas y pensamientos pulidos. O sino, lo hacemos nosotros de un modo más directo: Que la chupen, y la sigan chupando.